Tu vida es el proyecto más importante: Hagamos una pausa por ti

La prevención del cáncer de mama empieza por hacer una pausa y dedicarte un momento a ti. Escribo estas líneas desde mi consultorio, aquí, en el corazón de Guayaquil. Todos los días veo entrar por esa puerta a mujeres increíbles. Mujeres que madrugan, que preparan el desayuno, que lidian con el tráfico de Guayaquil, que corren por la ciudad con este calor nuestro resolviendo la vida de sus hijos, de sus padres, de sus jefes y de sus parejas. Mujeres que son el motor de sus hogares y empresas.

Pero hoy, a propósito del 19 de octubre, Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama, quiero pedirte que dejes de lado por un momento la agenda, las reuniones y las tareas pendientes. Hoy quiero hablar exclusivamente de ti.

Como oncóloga joven, me he enfrentado a una realidad que me duele y me reta a diario: el cáncer de mama no distingue edades, ni profesiones, ni códigos postales. Cuando una paciente se sienta frente a mí y escucha esa palabra, «cáncer», el mundo parece detenerse. El miedo es paralizante, y es completamente humano sentirlo. Sin embargo, mi misión no es hablarte desde el miedo, sino desde la esperanza, el empoderamiento y, sobre todo, desde la acción.

El mito del «a mí no me va a pasar»

Nuestra cultura nos ha enseñado a ser las cuidadoras de todos, dejándonos a nosotras mismas al final de la lista de prioridades. «No tengo tiempo», «me duele la mamografía», «si me busco, seguro me encuentro algo». ¿Te suenan familiares estas frases? Las escucho a diario.

La realidad es que el cáncer de mama no avisa. Pero la ciencia nos ha dado una ventaja invaluable: la oportunidad de llegar antes de que el problema sea grave. La detección temprana es, literalmente, la diferencia entre un tratamiento sencillo y una batalla prolongada. Cuando detectamos un tumor del tamaño de un granito de arroz, las tasas de curación superan el 95%. Sí, leíste bien: más del 95%.

El verdadero acto de amor propio

Hablar de prevención no se trata de vivir asustadas; se trata de tomar el control de nuestra salud. Y aquí es donde quiero invitarte a cambiar la perspectiva. Utilizar tu seguro médico para hacerte un chequeo preventivo no es un gasto de tiempo, es la mejor inversión de vida que puedes hacer.

¿Qué necesitamos hacer? Es más sencillo de lo que parece:

• Conoce tu territorio: El autoexamen mensual es fundamental. Tócate sin miedo, mírate al espejo. Conoce cómo se ven y se sienten tus mamas normalmente. Si notas un bulto, un cambio en la piel (como piel de naranja), secreción o hundimiento del pezón, no entres en pánico, pero tampoco lo ignores. Acude a consulta.

• La mamografía es tu mejor aliada: A partir de los 40 años, este estudio debe ser anual. Y sí, sé que la fama de la mamografía no es la mejor. Muchas pacientes me dicen que es incómoda o que aprieta. Pero piénsalo así: son 15 segundos de un «apretón» incómodo a cambio de 365 días de tranquilidad. Es un estudio que ve lo que ni tus manos ni las mías pueden palpar.

• Si hay historia familiar, actúa antes: Si tu madre, hermana o tía tuvieron cáncer de mama, no esperes a los 40. Habla con nosotras, tus médicos. Evaluaremos tu riesgo y armaremos un plan a tu medida, que puede incluir ecografías o resonancias desde una edad más temprana.

Un mensaje desde mi consultorio

Trabajar en oncología me ha enseñado que la vida es un milagro diario. He visto a mujeres ecuatorianas enfrentar esta enfermedad con una garra y una valentía que me dejan sin palabras. Pero mi mayor deseo como doctora no es verte pelear esa guerra, sino evitarla o ganarla en la primera batalla.

Pertenecer a este hospital y contar con el respaldo de tu aseguradora te da una herramienta poderosa: el acceso a tecnología de punta y a profesionales que estamos listos para cuidarte. No esperes a sentirte mal para usar los beneficios que tienes a tu disposición.

Este mes de octubre, te propongo un trato. Agarra tu celular, abre tu calendario y bloquea una hora para ti. Llama, agenda tu chequeo preventivo. Invita a tu mamá, a tu hermana, a tu mejor amiga del trabajo a que hagan lo mismo. Convirtamos la prevención en una tradición entre mujeres, en nuestra mejor excusa para cuidarnos y decirnos «te quiero aquí, sana y conmigo».

Eres el pilar de tu mundo. Y para sostener a los demás, primero debes estar fuerte tú. El cáncer de mama es una realidad, pero tu capacidad de prevenirlo y vencerlo es mucho más grande.

No te dejes para después. Te estamos esperando para atenderte como te mereces.

Dra. Lissette Yagual Bohórquez
Oncóloga Clínica

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