14 Jul Día Mundial contra la Hepatitis: cómo prevenir y detectar una enfermedad silenciosa
El Día Mundial contra la Hepatitis, conmemorado cada 28 de julio, busca generar conciencia sobre una enfermedad que puede avanzar silenciosamente y afectar progresivamente el hígado. Conocer sus formas de transmisión, mantener la vacunación correspondiente y realizar pruebas de detección cuando estén indicadas son acciones fundamentales para prevenir complicaciones.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, las hepatitis virales continúan siendo una amenaza silenciosa para millones de personas. Aunque existen vacunas para algunos tipos, tratamientos eficaces y opciones de curación para determinadas infecciones, muchas personas desconocen que tienen la enfermedad.
¿Qué es la hepatitis y cómo afecta al hígado?
La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser causada por infecciones virales, determinados medicamentos, sustancias tóxicas, consumo excesivo de alcohol o algunas enfermedades autoinmunes.
El hígado cumple funciones esenciales para el organismo. Participa en el procesamiento de nutrientes, la producción de proteínas, la eliminación de sustancias perjudiciales y el metabolismo de algunos medicamentos.
Cuando este órgano se inflama durante un periodo prolongado, su funcionamiento puede deteriorarse. Sin un diagnóstico y tratamiento oportunos, algunas hepatitis pueden provocar fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado.
Existen cinco tipos principales de hepatitis viral:
– Hepatitis A.
– Hepatitis B.
– Hepatitis C.
– Hepatitis D.
– Hepatitis E.
Cada tipo presenta diferentes vías de transmisión, medidas de prevención y alternativas de tratamiento.
¿Por qué la hepatitis puede ser una enfermedad silenciosa?
Muchas personas con hepatitis viral no presentan síntomas durante las primeras etapas. En algunos casos, la infección puede permanecer en el organismo durante años sin causar molestias evidentes.
Esto ocurre especialmente con las hepatitis B y C, que pueden convertirse en infecciones crónicas y deteriorar progresivamente el hígado.
La ausencia de dolor o molestias no significa necesariamente que el hígado se encuentre completamente sano. Por eso, las pruebas de detección son importantes cuando existen factores de riesgo o cuando un profesional las recomienda.
Día Mundial contra la Hepatitis: síntomas que debes conocer
Aunque algunas personas no presentan señales, la hepatitis puede causar los siguientes síntomas:
– Cansancio intenso.
– Pérdida del apetito.
– Náuseas o vómitos.
– Fiebre.
– Dolor o molestias en el abdomen.
– Dolor en las articulaciones.
– Orina de color oscuro.
– Heces de color claro.
– Coloración amarillenta de la piel o de los ojos, conocida como ictericia.
Estos síntomas también pueden relacionarse con otras enfermedades. Por esta razón, no es posible confirmar la presencia de hepatitis únicamente a partir de las molestias. El diagnóstico requiere una evaluación profesional y pruebas de laboratorio.
La hepatitis C, por ejemplo, puede no causar síntomas durante décadas y detectarse cuando ya existe una lesión hepática importante.
¿Cómo se transmiten las hepatitis virales?
La forma de transmisión depende del tipo de hepatitis.
Hepatitis A y E
Generalmente, se transmiten mediante el consumo de agua o alimentos contaminados. El riesgo puede aumentar en lugares con condiciones inadecuadas de higiene o saneamiento.
Hepatitis B
Puede transmitirse mediante el contacto con sangre u otros fluidos corporales infectados.
Algunas formas de transmisión son:
– Relaciones sexuales sin protección.
– Uso compartido de agujas o jeringas.
– Contacto con objetos cortopunzantes contaminados.
– Procedimientos realizados con instrumentos no esterilizados.
– Transmisión de la madre al bebé durante el parto.
La hepatitis B puede prevenirse mediante la vacunación. La Organización Mundial de la Salud recomienda iniciar la vacunación en los bebés lo antes posible después del nacimiento y completar las dosis correspondientes.
Hepatitis C
Se transmite principalmente mediante el contacto con sangre infectada.
Entre las situaciones de riesgo se encuentran:
– Compartir agujas, jeringas o material de inyección.
– Recibir procedimientos con instrumentos incorrectamente esterilizados.
– Realizarse tatuajes o perforaciones en lugares sin medidas adecuadas de bioseguridad.
– Recibir transfusiones de sangre no analizada.
– Mantener prácticas sexuales que impliquen exposición a sangre.
Actualmente no existe una vacuna eficaz contra la hepatitis C. Sin embargo, los tratamientos antivirales pueden curar la infección en más del 95 % de los casos.
Hepatitis D
Solo afecta a personas que también tienen hepatitis B. Por esta razón, la vacunación contra la hepatitis B ayuda a prevenir la hepatitis D.
¿Cómo prevenir la hepatitis?
Las medidas de prevención dependen del tipo de virus y de su vía de transmisión. Algunas recomendaciones generales son:
– Mantener actualizado el esquema de vacunación contra las hepatitis A y B, según la edad y las recomendaciones profesionales.
– Lavarse correctamente las manos antes de preparar alimentos, antes de comer y después de ir al baño.
– Consumir agua segura y alimentos preparados en condiciones higiénicas.
– No compartir agujas, jeringas, máquinas de afeitar, cortaúñas o cepillos de dientes.
– Utilizar preservativo para reducir el riesgo de transmisión de determinadas infecciones.
– Verificar que los tatuajes y perforaciones se realicen con materiales nuevos o correctamente esterilizados.
– Comprobar que los procedimientos médicos, odontológicos o estéticos cumplan las medidas de bioseguridad.
– Evitar el contacto directo con sangre sin utilizar elementos de protección.
– Realizarse pruebas de detección cuando exista algún factor de riesgo.
La vacunación contra la hepatitis B, las prácticas seguras y la reducción del contacto con sangre potencialmente infectada son medidas importantes para evitar nuevas infecciones.
¿Quiénes deberían considerar una prueba de hepatitis?
Un profesional puede recomendar una prueba de detección a las personas que:
– Hayan tenido contacto con sangre potencialmente infectada.
– Hayan compartido agujas, jeringas u objetos cortopunzantes.
– Se hayan realizado tatuajes o perforaciones en lugares sin medidas adecuadas de bioseguridad.
– Tengan una pareja o un familiar diagnosticado con hepatitis B o C.
– Presenten alteraciones en los exámenes de funcionamiento del hígado.
– Hayan recibido transfusiones o procedimientos médicos sin controles adecuados.
– Trabajen en actividades que impliquen contacto frecuente con sangre.
– Estén embarazadas y hayan recibido la recomendación de su médico.
– Presenten síntomas compatibles con una enfermedad hepática.
Las pruebas suelen realizarse mediante análisis de sangre. Dependiendo del resultado, pueden solicitarse estudios adicionales para confirmar el tipo de infección y evaluar el estado del hígado.
¿La hepatitis tiene tratamiento?
El tratamiento depende del tipo de hepatitis, el tiempo de evolución de la infección y el estado del hígado.
La hepatitis A suele desaparecer sin necesidad de un tratamiento antiviral específico. No obstante, requiere evaluación profesional y medidas para controlar los síntomas.
La hepatitis B crónica puede tratarse con medicamentos antivirales. Estos ayudan a controlar el virus y a disminuir el riesgo de complicaciones, aunque no todas las personas requieren el mismo tratamiento.
La hepatitis C puede curarse en la mayoría de los casos mediante medicamentos antivirales de acción directa. La detección y el tratamiento tempranos ayudan a prevenir lesiones hepáticas graves.
No se recomienda consumir medicamentos, suplementos o productos naturales para “limpiar el hígado” sin orientación profesional. Algunas sustancias pueden producir daño hepático o interactuar con otros tratamientos.
La detección temprana puede marcar la diferencia
No presentar síntomas no descarta la presencia de hepatitis. Una prueba puede ayudar a identificar la infección antes de que produzca complicaciones y permitir el inicio de la atención correspondiente.
En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, recuerda que informarte, mantener tus vacunas al día y realizarte pruebas cuando estén indicadas puede marcar una diferencia en el cuidado de tu hígado.
Dr. Maximilien Donald Valverde Erazo
Medicina General
Grupo Hospitalario Kennedy